En Arteria llevamos tiempo con una convicción que no siempre es fácil de defender: la inteligencia artificial tiene sentido cuando está al servicio de la historia. No al revés.
Las redes están inundadas de vídeos generados con IA. Batallas épicas, explosiones, artes marciales, personajes fantásticos, efectos imposibles. Es el contenido que supuestamente arrastra: el que impresiona por lo que el modelo es capaz de hacer, no por lo que cuenta. Y funciona, nadie lo niega. La posibilidad de generar grandes efectos que antes solo estaban al alcance de unos pocos es una planta carnívora que te atrapa como a una mosca. Quemas tokens para demostrar lo que puedes hacer, pero finalmente no hay cliente que te encargue el armagedón para su restaurante o su marca de aceite de oliva.
Nunca nos interesó ese camino. Así que nos pusimos el reto de crear un vídeo 100% con inteligencia artificial que fuera justo lo contrario: dos señoras mayores sentadas en la puerta de su casa. Una historia resuelta con apenas tres o cuatro planos. Sin efectos. Sin espectáculo. Donde la IA pasara desapercibida y, por supuesto, no fuera la protagonista.
La idea y el guión por encima de todo
«Eugenia» se gestó durante dos semanas desde que se nos encendió la bombilla hasta que se publicó. Un cortometraje de poco más de un minuto cuya idea supuso un esfuerzo mucho mayor que su producción, que se realizó en muy poquitas horas si lo comparamos con un rodaje real. Cuando trabajas con IA siempre perderás la ocasión de escuchar y conocer todo lo que te aportan los actores, su punto de vista. Conseguirás ahorrar costes y esfuerzo, pero el factor humano que tanto suma —al menos por la parte de los intérpretes— es algo imposible de replicar.
El argumento relata la historia de Lola y Eugenia, dos señoras de ochenta y tantos años, amigas de la infancia, sentadas en la puerta de una casa de pueblo. Lola demasiado arreglada para la ocasión y Eugenia con un look mucho más informal, sentada en una silla de ruedas mirando la calle. Lola insiste en recordarle a su amiga una vida llena de relaciones a lo largo de los años, con un único objetivo: que no se le ocurra estropear la cita que tiene ese día con un señor mayor que ha conocido en el programa de Canal Sur «La tarde con Juan y Medio».
Eugenia, el personaje principal, no habla en ningún momento. Es una señora mayor que ha tenido una vida plena haciendo lo que a todo el mundo le gustaría pero muy pocos logran. Su fragilidad y sus años están representados en la silla de ruedas y en ese aspecto un tanto débil. Su rebeldía y su picaresca, en sus gafas de sol. A pesar de la insistencia de Lola, Eugenia mantiene una expresión confusa de no querer acordarse de nada, como de niña inocente de puertas para fuera.
La sorpresa llega en el remate: al otro lado de la calle, Ramiro un pretendiente de Lola, saluda con el bastón. Eugenia se baja lentamente las gafas de sol y se muerde el labio con deseo. Todo lo que su amiga dijo de ella era verdad. En ese momento el espectador conecta aún más con Eugenia y la convierte en una heroína.
Un vídeo viral al instante
Lo publicamos el pasado sábado 12 de septiembre de 2026. En menos de 48 horas, «Eugenia» superaba los 6 millones de visualizaciones entre Instagram, TikTok y Facebook, con más de 41.000 compartidos, más de 16.000 nuevos seguidores en nuestras cuentas y más de 247.000 interacciones. Unos números que han hecho arder nuestros teléfonos durante estos días.
En los comentarios apenas hay menciones a la inteligencia artificial. Hemos recibido mensajes privados preguntando si aceptamos actores y figurantes. Gran parte del público ha dado por hecho que Lola y Eugenia son personas reales — no solo por la calidad de la imagen o las voces, sino porque no hay nada en la historia que les haga pensar lo contrario. Cuando el contenido funciona así, la tecnología ha cumplido su función: desaparecer.
Cómo lo hicimos
Primero el guión, siempre. Todo parte de una idea y poder bajarla. Esto que parece muy fácil es sin duda el mayor desafío. Una vez que se consigue, nos ponemos mano a la obra con la ejecución.
En Arteria hemos construido un sistema propio que cubre todas las fases de la producción de vídeo con IA. Para la creación de personajes y escenarios, tenemos GEMs diseñadas internamente en Gemini Pro que concentran información sobre estética, dirección de arte, iluminación, objetivos y tipos de plano, y que generan siempre dos prompts simultáneos: uno técnico en formato JSON y uno narrativo. Esa combinación, tras mucho tiempo de prueba y error, da resultados más consistentes que cualquier prompt único. Nuestra GEM se conecta además con una hoja de cálculo donde listamos multitud de imperfecciones según diferentes materiales, para evitar ese aspecto poco realista tan habitual en los vídeos de IA. De esta manera creamos hojas de personajes completas y escenarios donde va a transcurrir la acción.
Una vez que tenemos nuestros prompts dobles, los frames principales los generamos en modelos como Nano Banana 2, Pro o GPT Image 2.5, a través de orquestadores como Magnific, Higgsfield u OpenArt, iterando hasta encontrar el ambiente visual exacto que buscamos.
Las voces son la parte más trabajada y la que más nos diferencia. No usamos locución sintética directamente. Primero grabamos en nuestro estudio para capturar la entonación real —en este caso andaluza, con esa forma de construir las frases a trozos, con sus imperfecciones—. Luego diseñamos una voz a medida en ElevenLabs. Y finalmente hacemos un voice changing: la grabación original se transforma usando la voz sintética como molde. Eso es lo que la hace humana e imperfecta.
Una vez que tenemos imágenes y voz, pasamos a crear el movimiento, en esta ocasión con Seedance 2.5, construyendo prompts plano a plano con marcas de tiempo. Para ello nos ayudamos de un proyecto de Claude que hemos entrenado específicamente para ello. En Arteria trabajamos con GPT Plus, Claude Teams y Gemini Pro de forma prácticamente simultánea, dependiendo del vídeo y de la ocasión. Cuando es necesario, escalamos las imágenes con Astra de Topaz. Finalmente, el montaje y el coloreado van en DaVinci o Final Cut, trabajando detalles como la aberración de lente, el grano y el lens blur para alejarnos de la perfección sintética. Para la música original usamos Suno, fundamental para ayudar a ubicar y contar la historia.
No es la primera vez
«Eugenia» es el resultado más reciente de un laboratorio que llevamos meses construyendo. Antes de ofrecerle algo a un cliente lo probamos en nuestras propias redes, con nuestra propia audiencia. Nuestro homenaje andaluz a «Casablanca» superó el millón de visualizaciones en enero y fue recogido por ABC Sevilla. Nuestra parodia de la Cena de Navidad y de empresa también superó el millón entre varias plataformas. Y tenemos piezas de la Feria de Abril, del derbi Sevilla-Betis, de la llegada del iPhone 17 junto a los Beatles o de la IA que es JOÍA, todas con cientos de miles de visualizaciones.
El patrón es siempre el mismo: no es el espectáculo visual lo que mueve el contenido. Es la identificación. La sensación de que esa historia podría haberle pasado a cualquiera, tenga IA o no. Aprender a construir una buena historia es algo que la inteligencia artificial no podrá hacer nunca como el ser humano. De ahí la importancia de explorar los caminos de la creatividad. Las herramientas cambian. La necesidad de contar algo que merezca la pena, no.
Si eres una marca o empresa y deseas que exploremos todas estas posibilidades, sólo tienes que llamarnos y compartir tu proyecto con nosotros. Y recuerda: si la audiencia conecta con la historia, olvidará cómo está ejecutada. Eugenia es el vivo ejemplo de que todo esto es posible.